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Si cultivas patatas y deseas almacenarlas para utilizarlas más adelante, es fundamental no cosecharlas demasiado pronto. Elegir el momento adecuado garantiza una mejor conservación y calidad.
No todas las variedades son aptas para almacenamiento prolongado. Las patatas tempranas, que suelen cosecharse a partir de junio, están pensadas principalmente para consumirse frescas y no duran mucho tiempo guardadas.
¿Cómo saber cuándo cosechar?
Mientras las hojas y tallos estén verdes, los tubérculos continúan creciendo bajo tierra y acumulando almidón. En esta etapa solo conviene recogerlas si se van a consumir inmediatamente.
Si deseas almacenarlas, debes esperar a que el follaje se haya secado completamente y permanezca así durante dos o tres semanas. Este período permite que la piel se endurezca, lo que protege las patatas contra la podredumbre y mejora su conservación.
Cosechar demasiado pronto impide que la piel madure correctamente y reduce su tiempo de almacenamiento. Incluso si se cortan las hojas antes de tiempo, el proceso natural de maduración se detiene y la duración será menor.
Consejos para una cosecha exitosa:
- Cosecha en un día seco.
- Utiliza una horca de jardín o herramienta especial para patatas para evitar daños.
- Separa las patatas dañadas y consúmelas primero.
- No laves las patatas antes de guardarlas.
- Si están húmedas, déjalas secar en un lugar ventilado.
¿Cómo almacenarlas correctamente?
Guarda las patatas en una caja de madera en un lugar fresco, seco y oscuro, como un sótano bien ventilado.
La temperatura ideal es entre 4 y 6 grados. Si hace demasiado frío, el almidón se convierte en azúcar y las patatas adquieren un sabor dulce. Si la temperatura es demasiado alta o reciben luz, comenzarán a brotar.
Para protegerlas de la luz, puedes cubrir la caja con papel de periódico o una manta vieja.
Siguiendo estas recomendaciones, tus patatas se conservarán en buen estado durante mucho más tiempo.

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